¿Una contraseña distinta para cada sitio web?

En informática siempre ha habido dos adagios que se han repetido hasta la saciedad pero que pocas personas cumplen: haz copias de seguridad y ponte una contraseña distinta en cada sitio web. De lo primero ya hablaremos en otro post. Lo segundo es el tema central de esta entrada.
Un ataque a los servidores de hotmail y un estudio posterior de la revista Wired reveló que somos poco o nada cuidadosos a la hora de elegir nuestras contraseñas. Leyendo este estudio descubrimos que un gran número de usuarios utilizaba contraseñas tan sencillas como “12345″ o “12345678″. Tampoco faltaron los más románticos que utilizaron palabras tan comunes como “tequiero” o “teamo”.
Este panorama deja la veda abierta a que muchos hackers se hagan con nuestras identidades y corrompan nuestras cuentas de correo. ¿Por qué? Bien sencillo, los sistemas para descifrar contraseñas más habituales se basan en utilizar diccionarios de palabras y números, con lo que si usamos términos comunes o combinaciones de números es fácil que alguien pueda dar con nuestra contraseña. Si además tenemos en cuenta el estudio de la empresa de seguridad Bit Defender, según la cual el 75% de las personas comparte la contraseña de correo con la de otros sitios web , ¡la posibilidad de que nos vacíen la cuenta del banco es todavía mayor!
Nuestra tarea, como usuarios avanzados que debemos de ser, consiste en ponerle las cosas difíciles a los “malos”, eligiendo contraseñas que no sean fácilmente descifrables y que, además, tengan una cierta variabilidad para evitar que puedan entrar de un plumazo a todas nuestras cuentas de internet.
¿Y cómo hacerlo sin necesidad de tener la memoria de un elefante? Os propongo dividir vuestra contraseña en dos partes: una fija y otra variable. La parte fija os permitirá recordar la contraseña fácilmente y la parte variable, basada en alguna regla mnemotécnica, añadirá un nivel de seguridad aún mayor para cada uno de los sitios web en los que estéis registrados.
¿Cómo construir la parte fija de la contraseña?
La parte fija de la contraseña la podéis elaborar a partir de cosas tan simples como distancias entre ciudades, orden de planetas o equipos de fútbol. Se trata de elegir algo que nos resulte cercano. Esto mismo se lo propuse a mi amigo Manuel, un gallego que vive en Valencia, y lo primero que me dijo fue “ValenciaVigo=900″.
¿Cómo construir la parte variable?
Con esto Manuel ya tenía hecha la primera parte de su contraseña. La parte variable, la que debe ser distinta para cada sitio que visitemos, la construiremos utilizando una regla, como podría ser:
Utilizar las dos primeras consonantes del servicio que utilice


Y juntando la parte fija y la parte variable tendremos una contraseña distinta para cada sitio:

Uniendo la parte fija y la parte variable obtendremos contraseñas diferentes para cada sitio web que visitemos:

  • Contraseña para Gmail: ValenciaVigo=900gm
  • Contraseña para Hotmail: ValenciaVigo=900ht
  • Contraseña para Facebook: ValenciaVigo=900fc
Cuando Manuel unos meses después se registró en el sitio web de Kinépolis para comprar entradas de cine, ya no tuvo problemas en elegir su contraseña: 
ValenciaVigo=900kn

Recomendaciones finales
Y ya para terminar os dejo algunas recomendaciones para definir la parte fija de la contraseña:

  • Utilizad cosas que os sean comunes: distancias entre ciudades, orden de planetas…
  • Incluir signos como el porcentaje (%), la almohadilla (#) o la exclamación (!)
  • No utilicéis signos propios de vuestro idioma, como podrían ser los acentos o la eñe. Si lo hacéis no podréis poner vuestra contraseña cuando estéis de vacaciones en Finlandia (el teclado finlandés no tiene la eñe ni los acentos)
  • Siempre debéis combinar palabras y números
  • Haced uso de mayúsculas y minúsculas

¿Cómo trabajar de manera simultánea en el mismo documento?

A raíz del último artículo que publiqué sobre almacenamiento en la nube, un amigo me hizo una consulta sobre la posibilidad de trabajar simultáneamente sobre un mismo documento. Ellos actualmente utilizan dropbox para compartir ficheros. 
Compartiendo documentos y carpetas en dropbox
Probablemente sepáis que drobpox, además de permitir tener mis documentos en la nube, añade la posibilidad de compartir una carpeta con un grupo de trabajo como si estuviésemos en una misma red. Esta utilidad es sumamente práctica, especialmente para equipos de trabajo distribuidos, en los que cada miembro del equipo puede vivir en una ciudad diferente o simplemente no comparten la misma oficina. Su configuración es muy sencilla y nos permite disponer de la infraestructura necesaria para dar soporte a equipos de trabajo distribuidos.
Para comprenderlo mejor vamos a utilizar el siguiente ejemplo: Somos un equipo de trabajo de 4 personas: Alicia, Joseph, Anna y Carlos. Alicia vive en España, Joseph vive en Alemania, Anna en Finlandia y Carlos en Italia. Se han presentado a la licitación de un proyecto internacional a ejecutar en Egipto y lo han ganado. Finalmente les han subcontratado una parte de un gran proyecto para mejorar la navegabilidad en las aguas del Nilo. Alicia se va a trasladar a vivir a Egipto para hacer el seguimiento del proyecto de cerca. Para poder compartir los documentos que se vayan generando en el proyecto decidieron utilizar dropbox. Carlos inició el proceso, accediendo a la carpeta de dropbox en su ordenador y creando una carpeta nueva llamada “Proyecto Nilo”. A continuación pulso con el botón derecho sobre la carpeta “Proyecto Nilo” y elijo la opción Dropbox-Compartir esta carpeta

A continuación se abrió una ventana del navegador de internet y apareció el sitio web de dropbox preguntándole con quién quería compartir la carpeta. Tuvo que introducir en el campo “Invitar a colaboradores a esta carpeta” las direcciones de correo de Alicia, Joseph y Anna (pero no cualquier dirección, tenían que ser las direcciones de correo que tenían asociadas a su cuenta de dropbox). 
En cuanto hizo click en “Compartir enlace” a ellos les llegó un mensaje de correo electrónico invitándoles a unirse a la carpeta. Tan pronto como aceptaron la invitación, como por arte de magia, les apareció en su escritorio la carpeta “Proyecto Nilo”. Cualquier documento que ponían en esa carpeta aparecía automáticamente en los ordenadores de los otros compañeros. Por ejemplo, si Joseph añadía una hoja de cálculo con el presupuesto del proyecto, a los pocos segundos aparecía la hoja de cálculo en los ordenadores de Alicia, Anna y Carlos.
Trabajando simultáneamente sobre el mismo documento
Y aquí es donde entra la pregunta con la que abría este post: ¿Qué sucede si varias personas trabajan en el mismo momento sobre el mismo documento? Hubo un moento en que Joseph y Alicia abrieron al mismo tiempo un documento de word llamado “Memoria del proyecto”. Joseph terminó de trabajar, guardó el documento y se fue tranquilamente a su casa. Poco después Alicia también terminó de utilizar el mismo documento, lo guardó, lo cerró y se fue a cenar. Ninguno de los dos era consciente de que había estado trabajando sobre el mismo documento. Como dropbox no pudo determinar cuál de las dos versiones era la más reciente, creó dos documentos, uno con los cambios de Joseph y otro con los de Alicia. Al día siguiente cuando Alicia abrió su carpeta del proyecto se dio cuenta de que había dos versiones de “Memoria del proyecto” y no sabía muy bien cuál era la versión correcta. Después de un pequeño revuelo consiguió hablar con Joseph e intentaron arreglar la situación. Lo primero que les vino a la cabeza fue repasar los dos documentos, localizar las diferencias e intentar crear una única versión del mismo. Sin embargo decidieron consultar en abrefacil.net y vieron que Word disponía de una herramienta que hacía eso mismo pero de manera automática. Esta herramienta, llamada “Combinar documentos” les permitió hacer eso en un tiempo récord. En la versión de Mac está opción está bajo el menú Herramientas y en Windows está dentro de la pestaña de “Revisión”. Cuando hacemos click en esa opción nos solicita el documento original y el documento modificado.
Alicia se encargó de esta tarea, y puso su documento en el campo “Documento Original” y el de Joseph en “Documento revisado”. Al hacer click en aceptar word le generó un nuevo documento que combinó los cambios realizados en ambos documentos. Además le decía quién había hecho cada uno de los cambios, permitiendo generar un único documento con las revisiones de ambos.
Sin embargo esta solución es algo que podemos utilizar cuando se producen este tipo de situaciones no controladas. Existen mejores opciones si queremos trabajar de manera realmente simultánea sobre un mismo documento. Una de las opciones más veteranas es utilizar Google Docs, integrado reciéntemente bajo los servicios de Google Drive. Tiene una interfaz similar a word pero dentro de un navegador. Varias personas pueden trabajar de manera simultánea y en tiempo real sobre el mismo documento. Incluso podemos chatear con el resto de personas que están editando el documento. El sistema es muy eficaz y cumple muy bien sus objetivos. Ahora bien, algunas personas no están muy acostumbradas a utilizar este tipo de herramientas web y, además, las opciones de formato que nos ofrecen estos sistemas son algo limitadas. Para solventar esto Google nos ofrece también Google Cloud Connect que nos permite, desde nuestro fiable Microsoft Word, Excel o Powerpoint compartir en tiempo real documentos con otras personas.
En el vídeo anterior podéis ver su funcionalidad. Es igual de eficaz que Google Docs pero podemos trabajar directamente sobre Microsoft Word, Excel o Powerpoint. 
La propia Microsoft también ofrece soluciones similares con su versión online de Office llamada Microsoft Office 365. Este sistema se integra a la perfección con nuestros Office de escritorio e incluye espacio de almacenamiento en Skydrive, que es la versión Microsoft de dropbox. También incluye versiones web de Word, Excel y Powerpoint. Eso sí, mientras Google Cloud Connect sigue siendo gratuito, Microsoft Office 365 es de pago. En el vídeo siguiente podéis ver la explicación que hace del servicio Microsoft. Concretamente en el minuto 3:45 habla sobre la posibilidad de trabajar sobre el mismo documento múltipes personas. Como podréis ver la solución que ofrece Microsoft es muy completa, incluso puede que demasiado completa para algunos de nosotros que no tenemos tantos requerimientos. Habitualmente las soluciones de Microsoft suelen funcionar bien en entornos muy corporativos, pero no tienen la misma eficacia cuando hablamos de empresas de tamaño pequeño-medio.
Recomendaciones finales para trabajar de manera simultánea en un mismo documento
Los dos sistemas expuestos en este post (Google Cloud Connect y Microsoft Office 365) cumplen bien su cometido. Microsoft Office 365 ofrece una solución muy integrada que hace un muy buen uso de todos los servicios que ofrece Microsoft. Google Cloud Connect también es una buena solución, pero tiene algunos puntos que resolver como su falta de integración con servicios de Google como Google Drive (equivalente a dropbox), además de generar algún problema si trabajamos con un documento que está dentro de una carpeta de Dropbox.
En cualquier caso trabajar de manera simultánea sobre un mismo documento requiere una cierta disciplina. Tengamos en cuenta que no siempre será necesario que varias personas trabajen de manera simultánea sobre el mismo documento. Deberíamos ser capaces de definir la fase de “diseño” del documento, en la que varias personas pueden estar editándolo a la vez de la fase de “explotación” del documento cuando ya está terminado y mayoritariamente lo que se va a hacer es consultarlo o realizar pequeñas modificaciones. La cuestión es que este tema no debe condicionarnos el diseño de nuestro sistema para compartir ficheros. Podemos fácilmente combinar el uso de dropbox con Google Docs para este fin. Los documentos que estén en fase de diseño y tengan que ser editados por varias personas de manera simultánea se pueden comenzar utilizando Google Docs (o Google Cloud Connect si preferimos utilizar nuestro Office de toda la vida). Una vez terminados los pasamos a una carpeta de dropbox.
Otra estrategia sencilla es llevar un pequeño registro sobre quién está trabajando sobre un mismo documento. Un excel compartido en dropbox o en google docs con el listado de los ficheros compartidos y quién está trabajando en ellos puede cumplir fácilmente ese cometido. En cualquier caso la solución más segura, barata y eficaz cuando queremos que varias personas trabajen sobre un mismo documento es Google Docs. Permite manejar fácilmente docuementos de texto, hojas de cálculo y presentaciones. Cuando hemos terminado la elaboración del documento fácilmente podemos descargarlo.

Volviendo a la historia de Joseph, Alicia, Anna y Carlos, decidieron estudiar la oferta de Microsoft para su empresa. Sin embargo vieron que, aun no siendo muy caro, les añadía una gran complejidad para lo que ellos querían. Optaron por seguir utilizando Dropbox, pero cuando algún documento tenía que ser editado por varias personas utilizaron Google Cloud Connect. Para mayor seguridad se hicieron una hoja de cálculo en la que especificaban los documentos que tenían que utilizar de manera simultánea y quién estaba trabajando sobre ellos. Unos días después, mientras Anna volvía a editar el documento “Memoria del proyecto” en Google Docs vio los cambios que estaba añadiendo en ese mismo instante Joseph. Incluso pudo hablar con él a través del chat incorporado en Google Docs e intercambiaron sus ideas sobre lo que cada uno iba añadiendo.

¿Quieres guardar tus documentos en la nube?

Hoy día cualquiera  ha oído hablar de “la nube”. Y no me refiero a los cumulonimbos, por supuesto. Es ese lugar en el ciberespacio donde podemos guardar documentos, jugar, tener hojas de cálculo, etc. Hoy os voy a hablar del almacenamiento de documentos en internet, las diferentes alternativas, sus ventajas y sus inconvenientes.
Antes de eso os voy a decir cómo funcionan y qué ofrecen la mayoría de estos servicios. Cuando nos damos de alta en alguno de estos servicios la primera gran ventaja que tenemos es la posibilidad de disponer de nuestros documentos en cualquier lugar. Imaginemos que estamos trabajando en la oficina en el presupuesto de un cliente. Termino en la oficina y apago el ordenador. Al llegar a casa recuerdo que tenía que hacer unas modificaciones en el presupuesto que no había tenido en cuenta. No tengo más que encender el ordenador de casa y allí me aparecerá el presupuesto en el que estaba trabajando tal y como lo dejé en la oficina. Haré las modificaciones y las guardaré. Al día siguiente cuando vuelva a la oficina, sin hacer nada, podré ver la última versión del documento que terminé anoche en casa. Insisto, todo de manera transparente para el usuario, sin tener que enviarnos los ficheros por email ni cosas extrañas. Simplemente aparecen mis ficheros en cualquier ordenador en el que tenga instalado el servicio.
Ahora bien, ¿dónde está nuestro documento entonces? Muy sencillo: el sistema guarda copias en cada uno de los ordenadores en los que tengo instalado el programa y otra copia en internet. Normalmente trabajo con el documento que tengo en el ordenador y cuando lo cierro el sistema actualiza la versión que hay en internet sin que nosotros tengamos que hacer algo. Así cuando enciendo otro ordenador puede actualizar a la versión más reciente los documentos de mi ordenador sin yo darme cuenta.
Además de esto nos proporciona una interesante utilidad, y es que siempre tengo una copia de todos mis documentos en internet, con lo que en caso de desastre (se nos rompe el disco duro, algo que antes o después acaba sucediendo) podemos ir a internet y recuperar todos nuestros documentos sin haber tenido que preocuparnos de las famosas copias de seguridad. Y no sólo eso, también puedo acceder a mis documentos desde un iPhone, por ejemplo. Con esto si tenemos que consultar un documento de la oficina de manera urgente sólo tengo que encender el iPhone y verlo.
¿Y qué necesitamos para hacer esto? Muy sencillo, darnos de alta en alguna de las empresas que ofrecen “almacenamiento en la nube”. La mayor parte de ellas disponen de planes gratuitos que nos permiten almacenar una cantidad importante de información, llegando hasta los más de 20Gb que podrías obtener con algunas empresas.
Uno de los servicios más robustos y veteranos es sin duda dropbox. Dispone de versiones para varios sistemas operativos e incluye numerosas funcionalidades que lo hacen muy útil. Entre otras cosas podemos compartir también ficheros muy voluminosos, es decir, esos ficheros grandes que aveces tenemos que mandar por email. También ofrece una alternativa interesante para compartir nuestras fotos y vídeos. Con dropbox sólo tenemos que pulsar con el botón derecho sobre ellos, nos proporcionará una dirección de internet, se la enviamos al destinatario y él o ella podrá descargarse el fichero fácilmente. Otra opción interesante es que guarda versiones de los documentos. ¿Qué quiere decir esto? Que si estoy trabajando en mi último libro y por error borro un capítulo y ya lo guardo sin ese capítulo, podría acceder a la versión anterior del documento donde sí estaba ese capítulo.
Además de dropbox tenemos otras opciones. Otra interesante es Box.net, aunque está más orientado a utilizarlo a través de una página web. Ofrece interesantes soluciones para usuarios corporativos, desde grandes empresas a PYMEs. Otros más recientes podrían ser Google Drive, que lo combina con su suite de ofimática online, o amazon.com que también ofrece un muy buen servicio. En cualquier caso son opciones que mejoran la productividad y nos hacen la vida más fácil!
Un último consejo. Recordad que si usamos cuentas gratuitas podemos fácilmente incrementar el espacio disponible invitando a amigos y conocidos a usar el servicio. No obstante en estos casos  hay que ser selectivos con lo que guardamos en estos servicios, porque fácilmente pueden saturarse con ficheros pesados como los vídeos y las fotografías.

Toma nota: Nuevo evento de Apple el 23 de octubre

Tras unas pocas semanas desde el anuncio del iPhone 5, Apple prepara un nuevo show el próximo día 23 de octubre. Siempre hay muchos rumores alrededor de este tipo de eventos, pero el que está dando más fuerte desde los últimos meses es la presentación de un supuesto “iPad mini”. Si esto finalmente se confirma podremos asistir a una extraña tendencia: mientras por un lado se intentan hacer teléfonos con pantallas más grandes (vease el último iPhone 5 o el Galaxy S3), en los tablets vivimos la tendencia contraria. Parece que ahora hay que ser competitivos en Tablets con pantallas más pequeñas, al estilo del Google Nexus 7 o el Kindle Fire. Curiosamente el primer tablet de Samsung, el Galaxy Tab, venía con una pantalla de 7 pulgadas que fue bastante criticada por ser más pequeña que la del iPad
Yo tengo claro que esta diversidad de tamaños de pantalla lo único que aporta son más quebraderos de cabeza a los desarrolladores, teniendo que hacer múltiples versiones de la misma aplicación. En definitiva, un incremento de la fragmentación dentro del mismo sistema operativo. 
Lo que es evidente es que nos encontramos en una fase en la que las pequeñas innovaciones que van incorporando al producto ya no son “revolucionarias” como el mismo Steve Jobs diría. Poco a poco la competencia puede ir comiéndole terreno a Apple, especialmente ahora que Microsoft se ha tomado en serio el segmento de los tablet con su Microsoft Surface y sus diferentes versiones de Windows 8
Esperemos que, además del iPad Mini, podamos ver algún avance en la gama de portátiles o en la de iMacs, que ya empiezan a tener su tiempo. Concretamente en esta línea sí podemos ver innovaciones interesantes, como el uso de discos duros SSD mucho más rápidos y con menor consumo al estilo del Macbook Air, mayor duración de las baterías o el uso de pantallas retina display en todos los modelos (Similar al Macbook Pro de 15 pulgadas).
En cualquier caso si queréis un Tablet para trastear por casa y que pueda utilizarlo toda la familia, el Kindle Fire es una de las mejores opciones, tanto por precio (desde unos 150 euros) como por funcionalidades. En esto último sí que me interesa destacar que incluye la opción de diferentes perfiles, pudiendo especificar a qué puede acceder cada usuario. Si por ejemplo queremos dejarle el tablet a nuestra hija para que lea libros, podemos decírselo exactamente para que sólo pueda leer libros. Incluso podremos fijarle cuánto tiempo puede utilizar los juegos al día y qué juegos puede utilizar. Os dejamos aquí un completo análisis del tablet de Amazon:

Bueno, esperemos a ese día para ver si realmente vemos algo interesante en esa presentación…

¿Qué hay de nuevo en los libros electrónicos?

Está claro que, a medida que pasa el tiempo, el libro electrónico se va haciendo su hueco en el abultado mundo de la tecnología. Pasan los años y cada vez veo más personas interesadas en adquirir uno de estos aparatos. En la actualidad existen diferentes fabricantes. Sony es un clásico que lleva casi 20 años en esto de los libros electrónicos, y pocos pueden decir algo así. Sin embargo nunca dejaron de ser un fabricante de hardware, siendo prácticamente incapaces de ofrecer un buen catálogo de libros con un lector interesante.

¿Combinamos una tienda con un lector de libros electrónicos?
Actualmente el modelo que se impone es el que diseñó Amazon con su famoso Kindle: disponer de un amplio catálogo de libros electrónicos y proporcionar a tus clientes un dispositivo con el que puedan acceder a tu catálogo. En España tenemos casos como los de El Corte Inglés o Tirant lo Blanch. Lo que está claro es que un lector de libros electrónicos, por muy bueno que sea, si no tiene asociada una tienda, poco tiene que hacer.
En esto vuelvo a incidir en el pionero y el que, a mi entender, ofrece una mejor solución: Amazon. Esta empresa fue una de las primeras en ofrecer un dispositivo con acceso directo a su tienda. El usuario simplemente tenía que encender el libro y desde el propio aparato podía comprar los libros que más le interesasen. Todo ello sin cables y sin necesidad de conectarlo a ningún ordenador. Con el tiempo mejoraron mucho los lectores y a día de hoy son los que ofrecen una de las mejores combinaciones producto/servicio del mercado.

Amazon desembarca en España
Esta mejora ha sido todavía aún mayor desde que empezaron a distribuir sus tiendas a lo largo y ancho del globo, como por ejemplo la más o menos reciente inauguración de Amazon.es y la consiguiente disponibilidad de gran parte de los productos de esta empresa en España. Ofrece un extenso catálogo de libros en español y unos lectores de libros electrónicos excelentes.

Las novedades de Amazon: Kindle Paperwhite
Hoy queremos resaltar la llegada de un nuevo modelo: Kindle Paperwhite. Como su propio nombre indica se caracteriza por tener una pantalla con un fondo prácticamente blanco. Además han aumentado la resolución, con lo que los textos se ven todavía más nítidos que antes, y han incluido iluminación en la propia pantalla para poder leer el libro en la oscuridad. Tiene dos versiones, una con conexión wifi y otra que, además, añade la conexión 3G. Si bien el más interesante por precio el wifi, la versión 3G no deja de ser curiosa. Nos da acceso a la red 3G de telefónica sin coste alguno y sin contratos. La única diferencia es que podríamos descargarnos un libro en cualquier lugar sin necesidad de wifi, aunque la verdad es que esto es algo poco habitual.

Un tablet no es un lector de libros electrónicos
Ya para terminar recordaros que un lector de libros electrónicos no es un tablet y un tablet no es un lector de libros electrónicos. Quiero hacer especial hincapié en lo segundo: en un tablet se pueden leer libros electrónicos, pero para una lectura prolongada no son aparatos adecuados.

¿Nos deshacemos ya del ordenador fijo y pasamos a un portátil?

Llevo tiempo diciendo que el ordenador fijo, salvo para aplicaciones que requieren mucha potencia, es una herramienta del pasado. Cualquier trabajador moderno requiere movilidad, y la movilidad implica disponer de tu oficina en cualquier lugar. Hoy día existen numerosos dispositivos que nos permiten realizar cosas que antes sólo podíamos hacer en la oficina. Smartphones o tablets son los que más se han popularizado. Ya es habitual ver personas leyendo su correo electrónico mientras esperan el autobus o chateando de camino a la oficina. Esto parece normal, pero yo recuerdo que hace unos pocos años la gente podía mirarte como si fueses un tipo “peculiar” si hacías algo así.  Estos dispositivos tienen muchas posibilidades, aunque es cierto que la mayor parte de las personas hacen un uso muy restringido de ellos: email, chat (whatsapp sobretodo), facebook y leer el periódico.

En cualquier caso el portátil sigue siendo el dispositivo más fiable que nos permite trabajar en prácticamente cualquier lugar. Sin embargo sigue siendo habitual encontrar en instituciones y empresas planteamientos totalmente obsoletos basados en ordenadores fijos. Estas configuraciones presuponen que una persona sólo puede desarrollar su trabajo en un sitio concreto. De aquí se derivan los problemas habituales relacionados con el excesivo celo por la “presencialidad”, haciendo que otras formas de trabajo mucho más eficaces no estén al alcance de todos.

Los portátiles conviven con los modelos obsoletos bajo dos formas distintas. Una primera opción que nos encontramos, son los sitios en los que un reducido grupo de personas disponen de además de un ordenador fijo, de un portátil.  Normalmente suelen ser los puestos más altos, en los que el portátil parece ser una especie de “bonus”. Estos casos son fácilmente detectables porque tienen el portátil prácticamente inmaculado y cuando lo sacan todavía tienen el papel protector del teclado además de notárseles poco duchos en su uso. La segunda opción se da más en entornos corporativos, en los que los empleados disponen de un fijo y cuando necesitan un portátil tienen que solicitarlo a una especie de “servicio de préstamo de portátiles”. Este servicio decide si la solicitud es pertinente y si lo considera oportuno le cede un portátil durante unos días. Normalmente es para realizar algún viaje o una presentación. Los resultados son los que son: el empleado se encuentra con una máquina prácticamente vacía en la que no tiene ninguno de los ficheros que le pueden ser de utilidad ni la configuración adecuada para leer su email o consultar su agenda.

Esto me lleva de nuevo a retomar lo que decía al principio: la movilidad es algo esencial para cualquier trabajador moderno. Y por movilidad me refiero a un aspecto bastante amplio: desde el más evidente como un viaje al extranjero hasta otros no tan evidentes como los momentos que se producen en el entorno de trabajo más próximo. Reuniones o conversaciones con colegas se convierten en momentos mucho más productivos si encima de la mesa, además de un bloc de notas, un lápiz y cara de sueño, tenemos un ordenador.

Cuando volvemos a nuestro escritorio o despacho lo que tendremos allí será simplemente un monitor, un teclado inalámbrico y un ratón inalámbrico. Sólo tendremos que conectar el portátil al monitor y a la toma de corriente y tendremos la misma configuración que de si un fijo se tratase, con la ventaja añadida de poder utilizar las dos pantallas al mismo tiempo (pantalla del portátil + monitor externo).

Existen diferentes estudios que relacionan la movilidad con el aumento de la productividad. Y recordemos que productividad no significa trabajar más horas. Eso lo puede hacer cualquiera que tenga tiempo. Productividad significa conseguir más con los mismos recursos siendo más eficiente aplicando métodos y tecnologías nuevos. Esto es lo que marca la diferencia. Haciendo click aquí podéis visitar un interesante estudio de Dell sobre este tema.

Cómo conectarte a internet usando el móvil como modem

Hace unos años se popularizaron los conocidos como “pinchos”, que son los modems USB que nos vendían las compañías telefónicas para conectarnos a internet. Estos aparatos tenían una línea adicional que teníamos que contratar y por la que era necesario pagar una cuota al mes.
Hoy día es cada vez más habitual que nuestra línea de teléfono móvil, la que usamos todos los días, incluya lo que se llama una “tarifa de datos”, con la que nos incluyen una cantidad de “megas” para conectarnos a internet.
En la imagen que viene a continuación tenéis un ejemplo de las tarifas de Ono, que incluyen la posibilidad de conectarnos a internet.

Estas tarifas están pensadas para que nos conectemos a través del móvil a internet. Con esto podemos enviar los famosos Whatsapp o consultar cuál es el restaurante griego más cercano. Lo interesante es que con estas tarifas también podemos utilizar el móvil como si de un “pincho” se tratase, como si fuese el modem usb que nos venden las compañías telefónicas. Prácticamente todos los móviles actuales (y los no tan actuales) permiten enchufarlos a un ordenador portátil para conectarnos a internet. Desde, por ejemplo, el Nokia 5800 XPress hasta el último modelo de iPhone.

Conectándolo al ordenador por cable.
Esta es la manera más sencilla. Basta con conectar el teléfono al ordenador. Una vez conectado el teléfono nos dará la opción para utilizarlo como modem para conectarnos a Internet. Si tenéis un iPhone tiene que estar activada la opción “Compartir internet” en Ajustes, tal y como se puede ver a continuación:

Si utilizas un Nokia, tendrás que tener instalado en el ordenador el Nokia suite, que puedes descargártelo haciendo click aquí. En Samsung también hay un programa similar llamado Samsung Kies que está disponible en esta dirección.
Conectándolo al ordenador sin cables.
Esta es la opción más interesante ya que no sólo nos permite conectar un ordenador a internet, sino que nos permite crear una pequeña red wifi alrededor del móvil y conectar varios ordenadores, ipads, etc. Esta opción está disponible, por ejemplo, en toda la gama de móviles Android de Samsung y el procedimiento es bastante sencillo. Basta con activar la opción, vamos al ordenador portátil, buscamos las redes inalámbricas activas y una de ellas será la que ha creado nuestro propio móvil. Hacemos click en ella, introducimos la contraseña y listo. Os dejamos a continuación un vídeo sobre cómo configurarlo en un teléfono con Android y con un iPhone:
Android: este vídeo explica cómo conectarse de manera inalámbrica con un teléfono Android

iPhone: este vídeo explica todas las posibilidades de conexión en un iPhone

Sobre las tarifas de datos.
Tened en cuenta que el operador os dará una cantidad limitada de datos. El caso que hemos puesto en este post de Ono tiene diferentes opciones, pero está claro que si optamos por la más barata es posible que no tengamos suficiente si queremos utilizar internet tanto en el móvil como con un portátil. Si nos pasamos de la cantidad que tenemos contratada la velocidad de conexión simplemente irá más lenta, pero seguirá funcionando. Hay operadores que ofrecen unas tarifas de datos muy competitivas. Por ejemplo, MasMovil tiene la tarifa del 0 que incluye 1Gb de conexión por 9€/mes, que es más que suficiente para manejar el ordenador. Symio también dispone de tarifas muy buenas que vienen directamente con más de 500Mb de conexión gratis.

Unos consejos para terminar.
Es recomendable desactivar cualquier tipo de actualización automática de Windows, Mac o aplicaciones varias. Imaginad que el ordenador decide descargarse una actualización de Windows y que tiene un tamaño de 200 Mb mientras estoy utilizando la tarifa de datos del móvil. Consumiría directamente todo lo que tengo contratado.
Cuando utilicéis este tipo de conexiones evitad conectaros a servicios que consumen muchos datos, como podría ser YouTube o Spotify.
Los grandes operadores no suelen tener tarifas muy competitivas, y es más recomendable buscar otros más pequeños (los llamados Operadores Móviles Virtuales), como Symio, MasMovil, Ono, Pepephone y un largo etcétera.